En América Latina y el Caribe el deterioro de la salud mental es evidente. Se estima que una de cada cuatro personas, experimentará un trastorno mental a lo largo de su vida[1].
La salud mental y la salud física tienen una relación que va en ambas vías. El deterioro en la salud física genera en los pacientes sentimientos de ansiedad y depresión afectando su salud mental. Mientras que el deterioro de la salud mental puede afectar la física[2].
La Organización Mundial de la Salud (OMS) -que ha resaltado que en el mundo más de mil millones de personas tienen una afección de salud mental[3]– define la salud como el estado integral de bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de enfermedad[4].
En el Día Mundial de la Salud que se conmemora el 7 de abril, es oportuno el momento para reconocer que la atención de la salud mental debe integrarse a la de la salud física.
Investigaciones científicas destacan que las personas que viven con problemas de salud mental tienen un mayor riesgo de experimentar problemas crónicos de salud física y cardiometabólicos[5].
“Existen investigaciones que plantean que la prevalencia de los estados depresivos es mayor en pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, hipertensión arterial, cáncer o enfermedades cardiovasculares, por ejemplo”, asegura la doctora Patricia Argueta, Directora Médica de Adium Centroamérica y Caribe, y resalta que integrar la salud mental en el manejo clínico podría mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Un estudio publicado por The Lancet hace énfasis en este aspecto y recalca la existencia de un mayor riesgo de afecciones de salud física -enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, síndrome metabólico e hipertensión- en aquellas personas con enfermedades mentales; planteando la necesidad de una atención integral porque la mente y el cuerpo van de la mano[6].
Por otro lado, la mortalidad relacionada con la salud es dos a tres veces mayor entre pacientes con problemas de salud mental en comparación con la población general.[7] En el mundo el 14,3% de las muertes registradas cada año, se atribuye a trastornos mentales. De estas, el 67,3% se debe a enfermedades físicas asociadas[8]. Por otra parte, estudios demuestran que las personas con trastornos mentales graves mueren de manera prematura, entre 10 y 20 años en comparación con la población general, debido a enfermedades físicas evitables[9].
[1] https://www.undp.org/es/latin-america/blog/fuertes-por-fuera-luchando-por-dentro-el-deterioro-de-la-salud-mental-en-america-latina-y-el-caribe
[2] https://www.migrantclinician.org/files/_pdfs/ECHO%20Session%205%20-%20La%20Relacion%20Entre%20la%20Salud%20Mental%20y%20la%20Salud%20Fisica%20-%20Spanish.pdf
[3] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response
[4] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-clinica-2-articulo-salud-mental-salud-fisica-S0025775323005924?newsletter=true
[5] https://link.springer.com/article/10.1186/s12875-025-02876-0
[6] https://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(19)30251-2/abstract
[7] https://link.springer.com/article/10.1186/s12875-025-02876-0
[8] https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4461039/
[9] https://www.thelancet.com/pb-assets/Lancet/stories/commissions/stigma-and-discrimination-in-mental-health/translation1-1673863285310.pdf